martes, 22 de abril de 2008

Carta a una amiga

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres;
pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias."

(Miguel de Cervantes Saavedra)


¿Tan difícil de entender es que no siempre hay razones para estar de buen humor? y es tan difícil de explicar...
Es complicado encontrar la forma de decirte que a veces sólo necesito un poquito de tranquilidad hasta que todo lo que tengo en la cabeza se ordene un poco, que desaparezca el nudo aunque sea por un rato. Que la confusión que me hace contestarte mal desaparezca para que no tengas que pagar mis locuras.
No soy así, aunque quiera convencerte. No soy asi. Sólo quiero poder tener la mente clara para pensar, para ordenarme, para salir cuanto antes de todos esos pensamientos malos y sonreír, y reírme como siempre, perder el miedo a que la felicidad de esfume por empezar a disfrutar de ella, dejar de gritar cuando necesito un abrazo.
Es tan difícil hacerte entender que sin razón el mundo me parece siempre tan egoísta que daría lo que fuera por vivir en un sueño en el que el dinero y los malos pensamientos no existan, en el que las personas sean buenas por naturaleza y en el que nadie sea capaz de hacer daño a los demás. Un sueño en el que el amor pueda ser real y existan las cosas eternas, en el que el llanto sólo exista por momentos felices, y donde podamos reírnos hasta no poder más.
Y no es que busque hacerte daño, y nunca pienso de verdad las cosas malas que te digo, pero tanta maldad, tanta desesperación puede conmigo y no soy capaz de controlarla, por mucho que lo intente no puedo quitarme tanto mal de la cabeza y ya nada me parece bien, y desespero ante la espera de algo mejor. Y no es que tengas algo que ver, al contrario, gracias a pocas personas como vos es que sigo en pie, por eso me duele tanto tratarte como te trato a veces.
Estoy cansada de llorar sin quererlo, y cansada de alejarme del mundo para evitar el dolor. Cansada de pedir perdón cada vez que tengo un arrebato, harta de tanto caos, y saco toda la rabia que llevo dentro, ¿Es que acaso ya no puedo ni sentir?, está bien, los demás no tienen nada que ver, y pido perdón cada vez que lo hago, pero es que nadie entiende que a veces hace falta y que lo hacemos sin darnos cuenta y sin maldad.
Aca sentada me quedaré, esperando a que tanta rabia salga de mi para poder volver al mundo real, para poder ser una persona alegre a los ojos de los demás, para que a nadie le extrañe si me ven gritar, patalear o llorar, para vivir mi locura sin volver a hacerte daño, sin volver a gritarte, sin volver a meterte en algo con lo que no tenés nada que ver...
Te quiero, y no quiero hacerte daño. Ojalá mas personas fueran como vos que, aunque a veces como a todos te cueste entender que necesito de mi soledad, siempre estás ahí, arrimando un hombro y haciendome reflexionar. Y por eso te doy las gracias, porque nunca antes sentí la necesidad de hablar esto con ninguna amiga y gracias a vos estoy aprendiendo a hacerlo, gracias a vos estoy aprendiendo muchas cosas que antes nadie supo enseñarme. Gracias, porque vos me hacés ver todo aquello que hago mal, aunque a veces me excuse con tonterías. Ojalá algún día pueda hacer por vos una mínima parte de lo que hacés por mi. Gracias.



[Gracias Aida, querida amiguita, gracias por todo lo que hacés por mi a pesar de conocerme tan poco, y gracias por aguantar mis locuras y hacerme sonreír, te quiero tantisimoooooo...jeje...]

No hay comentarios: